18 octubre 2011


Estábamos protegidos del viento húmedo del mar por una cortina de plástico y hacia el otro lado se ponía el sol. Hablábamos y fumábamos sin parar; las niñas reclamaban nuestra atención y el tiempo se acababa pero nosotros sabíamos que aquel era un momento nuestro, sólo nuestro, un momento virgen, uno de esos momentos que la vida te sirve de vez en cuando para que los hagas tuyos, para que los saborees y señales.

2 comentarios:

María dijo...

Una persona pequeña con llamativo vestido floreado, a la que no se riega con colonia, exploraba el recinto y los aledaños con seguridad. Todo era mágico, ¡hasta un excremento de gaviota!

Había dos hombres de pequeños ojos claros sentados enfrente que departían sobre el estado del mundo. Uno era un discutidor nato que duerme tranquilo y largo tiempo cada día. El otro llevaba tiempo escondiéndose tras unas barbas cada vez más encanecidas, pero sigue siendo niño curioso y le gusta tener muchos juguetes. Ese hombre es nervioso y duerme poco y mal.

Una preciosa joven bereber comía aceitunas y alzaba su voz pidiendo la efímera ilusión de una bola.

Había una mujer navegando entre esos mares de ilusiones y desilusiones, vigilando con el rabillo del ojo, sujetando una cuerda por la que trepaba un oso...
Tenía los ojos tristes y perdidos como si creyera que la vida fuera un camino al desencanto. Pero a veces sonreía y jugaba a creerse cualquier indicio de magia.

¡Channnnnnnnnnnnnn!

P.D.: Si te colocas en Los Urrutias tras esa esfera, cierras más los ojillos, desenfocas la mirada, y te abstraes "un poquillo"...¡Te trasladas a la Alhambra!

Gracias, mi familia murciana.

María dijo...

Por cierto, a Ariane le encanta Amy. Todos los fines de semana desayuna buscando sus videos en youtube.