20 marzo 2012

A veces nos dejamos llevar por un ritmo común, nos acompasamos a otro compás superior -porque es nuestro y al mismo tiempo no es de nadie-, pero por debajo de nuestro acoplamiento al grupo, cada cual lleva siempre oculto su propio, definitivo y único compás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es bueno llevar tu propio compás....si.
Pero cuando esos compases se funden con el mismo latido, sus almas se elevan, y esa unión es algo sagrado, una forma de orar.
Oramos cuando tocamos nuestra parte mas profunda.... y la dejamos que se exprese con su propio lenguaje, sin palabras.
"La depuración constante de lo mismo, sentido en la igualdad eterna que ata por dentro lo diverso en un racimo de armonía... sin fin. En la tarde total, por ejemplo, lo que da la belleza es el latido íntimo de la caída idéntica, no el variado espectáculo externo; la exactitud del latido." Juan Ramón Jiménez.