26 enero 2017

Tomás Segovia. 27 de septiembre de 2008



Canción del destino 


Frío y beato el crepúsculo
Calla visiblemente

Habría que aprender de los encinos
Ese modo sencillo y concentrado
De estar magistralmente
En la mitad del aire pálido

Y atender con entera reverencia
A esta mudez e intensidad del tiempo
Que se hace ver solemne
Detenido en lo alto antes del salto

Todo el conmovedor egoísmo del mundo
Indiferente a su belleza
E incapaz de pactar 
Que sólo fatalmente llama

Que sólo atándonos con el destino
Se deja amar.


Tomás Segovia

1 comentario:

ñOCO Le bOLO dijo...


Veo tus fotos y son francamente buenas, cuando no extraordinarias, como ésta.

un saludo

· LMA · & · CR ·