04 marzo 2017


Mi primo Antonio Ballester Les Ventes en su estudio de Vistabella. Es curioso, aunque no creo que sea exclusivo lo que me sucede cuando estoy con él: es como si no hubiese pasado el tiempo, o mejor dicho, como si el tiempo no importara nada en esa relación nuestra. Ya no somos aquellos niños que jugaban en esa casa, como tampoco aquellos adolescentes que, años después, seguían jugando en esa misma casa, solo que ahora con coches eléctricos mientras oían el último single de los Beatles. El tiempo nos ha convertido en hombres adultos, con las vidas casi hechas y, sin embargo, todavía sigue siendo para mi el primo Pupete, aquel que tanto admiraba y que sigo admirando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días a los dos, aunque no conozco a tu primo.