20 mayo 2022

Hace unos días, mientras paseábamos por el monte, mi nieto Robert se encontró una lagartija y la cogió. Qué maravilla poder observarlo y comprobar cómo le hablaba, cómo la acariciaba y besaba, porque decía que tenía los ojos llorosos y cómo, finalmente, la liberó en el jardín de nuestra casa. Claro, para mí toda aquella escena era rememorar "Mi familia y otros animales", aquel legendario libro de mi juventud, escrito por Gerald Durrell, pero, para él, su relación con esa lagartija concreta formaba parte del principio del mundo que pretende construir. ¿O soy yo el que lo sigue construyendo?
 

19 mayo 2022

Retrato del torero Pepín Jiménez, uno de los creadores murcianos que más he admirado en toda mi vida.

14 mayo 2022

Caminando ayer tarde por el monte me encontré esta piedra con un fósil incrustado. Desconozco el tiempo exacto que debe tener, pero creo que son cientos de millones de años. Claro, tener entre tus manos algo que estuvo vivo hace tanto tiempo, inevitablemente te provoca incertidumbre, vértigo, miedo, impotencia,  nostalgia, sueños... ¿Realmente avanzamos, o retrocedemos? Y si te fijas, ¿oyes aún el sonido de las olas del día aquel en que murió?
 

13 mayo 2022

En la primavera de 1980, acompañé a Manuel Fernández Delgado y a Pedro Serna a una visita que iban a hacer en el estudio de Ramón Gaya en Valencia. Era la primera vez que iba a su casa/estudio de Grabador Esteve y, desde luego, habían sido pocas las veces que nos habíamos visto desde que lo conociera en 1975 y más tarde le hiciera unos retratos en 1979. El caso es que nos pasamos los tres todo el día con él y con Isabel Verdejo. Días después Gaya entregó un encargo que le habían hecho -creo recordar que Cajamurcia- para ilustrar una publicación sobre la historia de Murcia con obras de diversos pintores murcianos. A él le encargaron lo árabe e hizo este óleo titulado: El atardecer. No había duda, necesitaba un árabe para su pintura y ese iba a ser yo. No dijo nada; tampoco estuve posando y ni siquiera lo supe hasta pasado el tiempo, pero después de haber estado todo el día con él, su mirada de pintor no había dejado de trabajar silenciosamente delante de su modelo. (El cuadro está expuesto actualmente en la Fundación Cajamurcia, Sala Las Claras).