18 julio 2019

Allí estaba el hombre, aparentando tranquilidad y entretenido en la máquina de apuestas, pero su pulsera de alejamiento sobre el tobillo izquierdo lo retrataba como un presunto maltratador. Desconozco sus circunstancias -por lo que es delicado prejuzgar-, pero si esa pulsera obedece a un maltrato, el personaje da mucho asco y mucha pena. Asco hacia él; pena no solo hacia el objeto de su maltrato, sino hacia todos los hombres que nada tenemos que ver con ese esos actos criminales.