
A veces miramos sin ver, son esos momentos en los que nos abstraemos con algún pensamiento, pero al mismo tiempo fijamos nuestra mirada en la realidad más cercana, realidad que en mi caso, casi siempre es el suelo. Y este punto concreto, un lugar entre el destino y la casualidad, sin saberlo la mayoría de veces, se convierte en nuestro suelo, en nuestra casa más sólida. El de la imagen fue mi casa durante un tiempo.
1 comentario:
Mi casa durante el invierno es el fuego. Durante el verano, el mar. Son esos momentos donde se mira a fondo y se afirma el ser. Y se aprende.
Jose.
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