Ayer, sobre las siete de la tarde, Stephan estaba sentado en una ventana del Ayuntamiento tocando su acordeón. También es gitano, rumano, y nos interpreta el Dgelem Dgelem, sin pasión y sin emoción, pero lo hace.
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
Como acordeonista parece no tener mucho futuro,pero es bueno que al menos traten de ganarse unos euros,alegrando la tarde a los peatones.
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Como acordeonista parece no tener mucho futuro,pero es bueno que al menos traten de ganarse unos euros,alegrando la tarde a los peatones.
Que alegria, todos de puente.
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