19 mayo 2010


Y a Julia, que acaba de marcharse a su casa, ya la echamos de menos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la alegría de la casa.
Ella sola, cuando la pones delante del espejo, se ríe.
Está para comérsela. Y nos tenemos que ir preparando, y controlando, porque nos la comeremos!

TOÑI dijo...

Un abuelo,es un abuelo.......pero la niña es preciosa.

María dijo...

¡Jo, que bonita!