28 julio 2011


Durante mi paseo de ayer por la tarde en el camino de tierra que va de Los Urrutias a Los Nietos, me salió al paso esta mantis religiosa. Tras avanzar hacia mi unos centímetros, muy lentamente subió sus brazos delanteros y los puso en posición de ataque, observándome sin parar y midiendo la distancia. Yo hice lo mismo: avancé un poco, me arrodillé cerca de ella, extendí mis brazos con la cámara y así, como dos luchadores de kárate que  miden sus fuerzas mientras se miran fijamente, permanecimos unos minutos los dos. Seguramente hoy lo estará contando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días.

Seguramente estará diciendo: Ese loco de la máquina de fotos,tuvo suerte porque no intentó propasarse conmigo, de lo contrario lo habría devorado como a todos esos "machitos" que lo intentan.

ANÓNIMO