22 agosto 2011


Siempre que un vivo habla de un muerto, o de la muerte, suele adoptar una actitud distante, como si le quemara, como si no fuese con él, de ahí que podamos incluso hacer humor con el tema, aunque los españoles le demos un toque negro, de humor negro. Cuando paseando por Ciudad Rodrigo veo en una esquina este "aviso", sólo se me ocurre pensar en la crisis, en la broma, pero en el fondo el tema me quema porque sí va conmigo. Y contigo.

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