Ramón Climent en su pequeño despacho/mostrador de la tienda que tiene en la Avenida de la Constitución. Siempre está ahí arriba, al fondo, entre paquetes, bolsas y cajas de material, entre filtros, objetivos y trípodes, entre facturas, albaranes y presupuestos... Y siempre, siempre, con una sonrisa puesta en su gesto. Le va bien -creo-, pero si alguien se lo merece por el trabajo, la afición y la dedicación, ese es él. En el momento de la foto está registrando mi nueva Lumix GX1.

2 comentarios:
Buenos días.
Si le va bien será porque se lo merece, porque es muy buen tío.
Y, como tú dices, siempre, siempre es amabilísimo.
Nada "pesetero".
Publicar un comentario