01 abril 2012

Se llama Antonio y de pequeño ya le apodaban "el druida" porque no hablaba, era puro silencio, misterio, pero al mismo tiempo todos le reconocían unos poderes ocultos que en cualquier momento podía poner en práctica. Ahora, Lola, su cónyugue, sigue empeñada en que esconde algo, que detrás de esa máscara de buena persona existe un nuevo modelo de maltratador psicológico: el de las coletillas.

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