De la mano de mi amigo Alejandro Franco estuve hace unos días en el estudio del pintor José Luis Galindo. Un estudio parado en el tiempo, como si un día cualquiera de hace casi treinta años el pintor hubiese decidido no pintar ni un día más. Ahora, Galindo, animado y empujado por Alejandro Franco -su compañero como profesor en la Escuela de Bellas Artes de Murcia-, se encuentran catalogando su aún desconocida pero original obra pictórica. Esperemos que alguno de los responsables culturales de nuestra ciudad considere la posibilidad de ofrecerle un espacio expositivo acorde con su pintura y con la enorme responsabilidad que este artista demostró ante su destino.

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