16 mayo 2010


MANOA

No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,
ningún indicio de sus piedras.

Seguí el cortejo de sombras ilusorias
que dibujan sus mapas.
Crucé el río de los tigres
y el hervor del silencio en los pantanos.
Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.

Anduve absorto detrás del arco iris
que se curva hacia el sur y no se alcanza.
Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre más lejos.

Ya fatigado de buscarla me detengo,
¿qué me importa el hallazgo de sus torres?
Manoa no fue cantada como Troya
ni cayó en sitio
ni grabó sus paredes con hexámetros.
Manoa no es un lugar
sino un sentimiento.

A veces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda mujer que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien sueña puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.

Eugenio Montejo


3 comentarios:

TOÑI dijo...

No conocia nada de Eugenio Montejo,y me gusta sobre todo la ultima estrofa.Un abrazo y feliz domingo.

Anónimo dijo...

Todo esto comulga con muchas ideas que últimamente tengo sobre lo que experimento, pero no se explicarlo, no se traducirlo a palabras, o quuizás no quiera hacerlo. Se trata de sentir, no de elaborar las cosas, cuando esto se hace, gran parte se pierde. Creo que la mente nos arruina muchas veces la vida. Cuanto mas sientes y percibes las cosas mas te relajas y menos temes, mas todo se unifica. El estar enamorado-a es una muestra de esto. Es mOnoa. Monoa, al final, o al principio, es eso.

Jose

J. Gamaliel dijo...

Bueno entro por primera vez y la verdad me ha gustado bastante. Y me pareció interesante el reproductor de abajo con el que narras lo escrito. te pido que puedas visitar mi blog: www.tansoloporuncamino.blogspot.com
Saludos!