01 agosto 2010


Ayer por la noche fue la noche fuerte de la boda, era el momento cumbre en el que el novio llega a casa de la novia y se la lleva a su nuevo hogar. Hay música, bailes, comida en abundancia, pero siempre he visto lágrimas en las novias durante ese momento. Después, me imagino, vendrán las de él. Aquí no se escapa ni el Tato. En la imagen la novia, Fátima Alaoui.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Puede que no sea de tus mejores fotos,¿o si?.Es consolador pensar que nos podemos casar todas.

María dijo...

¡Qué maldad (la del anónimo)! Pero tiene razón. Tod@s nos podemos casar. Por éso son las lágrimas, porque ya lo ha conseguido, ya está; pero no es lo que quiere. Luego vendrán los hijos y después la muerte.

¿Y ella?

Ya sé. Lo he rematado.

¡Hombre, hombre, no es comentario para un 1 de agosto, todos de fiesta y algunos de boda!