25 diciembre 2010


Un día de Navidad, a las seis de la tarde. Y nos queda todavía la segunda parte.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lástima que las fotos no incorporen sonido ni peste...

Anónimo dijo...

Oye, ronquidos, puede que sí, pero peste, ¿por qué te atreves a decir eso? Yo soy ese de la foto y te digo: yo me ducho todos los días y en mis sobacos se pueden comer sopas. No comería ni bebería yo en los tuyos, tía marrana. Que te vayan dando.

Anónimo dijo...

¿Y por qué tienes que ser una tia?

Anónimo dijo...

jajaja, a lo mejor lo de la peste era por el aliento, jajaja

María dijo...

A mi me da yuyu esta foto. Si hubiera estado ahí le hubiera zarandeado ligeramente sin que nadie me viera. No se habrá...