Tomás Segovia. 9 de abril de 2011. Foto: JB
ADIÓS AL MAR
Y qué va a hacer sin mí mañana
El mar dormido
A quién va a susurrar sin que nadie se entere
Sus vanos devaneos soñolientos
Para esperar a quién
Se querrá levantar temprano ahora
Ah por nada del mundo yo quisiera
Dejarle allí esperándome
No merece quedarse así tan solo
Sin meta sin razón sin cumplimiento
No puede ser que se quede frustrado
Algo que es tan visible
Que tiene que existir en este mundo
No puede ser que yo no vuelva
Como si al mar le hiciera tanta falta
Y yo le hubiera dado mi palabra.
19 jul 11
Tomás Segovia

4 comentarios:
Buenos días.
Bonito poema y además con una gran verdad de fondo: al mar no le hacemos ninguna falta para seguir ahí.
ANÓNIMO
No le hacemos falta a nadie ni a nada. Pero yo también lloro en las despedidas; o me levanto pronto el último día de playa, para estar sola en la orilla y despedirme. Por las noches lloro lo perdido, el pasado, el presente sabido y el futuro que no será. ¿Qué harán esas personas que ví, ese lugar como estará, que fué de ese objeto? ¿Y esa carta escrita hace veinte años?
Me ha gustado el poema...
Para mi es el poema más bonito de los de Tomas Segovia que nos has mostrado
Qué desasosiego ser consciente de que no somos necesarios, de que todo va a permanecer igual cuando ya no estemos
Todo no permanecerá igual. Es mas, cuando el pájaro surca el cielo ya nada en ese lugar es igual, aunque no lo percibamos. Percibir no es lo importante. Somos muy limitados y creemos frecuentemente lo contrario.
Jose
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