17 diciembre 2016


Retrato del periodista Pedro Soler. Todo un personaje de la ciudad, con su aire valleinclanesco, su figura renqueante y su mirada escéptica. Y lo curioso es que lo conozco desde hace muchos años -desde principios de los ochenta-, y siempre ha mostrado este mismo aire bohemio y alardeado de la misma incredulidad existencial. O sea, que debe ser tierno como un niño Jesús y noble como su padre San José. Si no, ¿qué sentido tendrían esta figura y esta puesta en escena?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días a los dos.

Luis dijo...

Un buen retrato lleno de intención por parte del modelo y bien recogido por el fotógrafo. Abrazo