13 agosto 2011


Al atardecer. La ventana de un hotel sobre el Duero, a setenta kilómetros de Oporto. No hay palabras suficientes; si acaso alguna sobre un orden interior hasta ahora no encontrado.

6 comentarios:

Marian Ch dijo...

Me encanta esa foto. Que lo paseis bien. Y ala! A ordenarse.

Anónimo dijo...

Busca la hermosura.
Permítete fluir hacia lo inesperado.

Isabel Martínez Llorente dijo...

La imagen que hoy nos dedicas y que me gusta, como a María, puede ser el reflejo de ese orden interior: baste con decir que la has seleccionado de entre otras, que le has dado "relevancia". Y si la observas con detenimiento verás que hay una parte que dejas sugerida tras la cortina, otra que muestras un poco desenfocada (has dedicado el enfoque a la textura de lo que tapas), y otra (la tercera) de la que nos ofreces sólo el reflejo de lo que puede ser -por cierto, con un filtro anaranjado muy amable-.
Buen viaje, buen Portugal, buen verano que ya se extingue.

Juan Ballester dijo...

Isabel, nada de filtros, todo estaba allí así -o muy superior, claro-. Y cuando tomas una imagen, al menos yo, no pienso "racionalmente" en nada, o eso creo.
Un beso.

Isabel Martínez Llorente dijo...

A veces el inconsciente va por delante de la razón.
Cuando escribes un poema, no mides ni pesas el valor de ciertas pausas o el de un artículo o ¡qué sé yo!, luego, llegan los demás y le dan un sentido que tú ni siquiera habías atisbado. En ocasiones se coincide con la intención del autor, otras ni por asomo. Pero en eso estriba lo artísitco, ¿no? El espectador ha de tener un lugar dentro del proceso, y esa ha sido mi lectura de tu imagen.
Un beso.

Marian Ch dijo...

Un apretón de manos para l@s dos, chic@s!